Enblogados se va a tomar un pequeño respiro. Estamos sumergidos en un laborioso cambio de domicilio y no tengo tiempo absolutamente para nada, de hecho llevo prácticamente un mes sin tocar un ordenador por ocio. En cuanto vuelva a tener tiempo seguramente no tendré internet, así que puede que esto esté parado un mesecillo, dos, o quien sabe. Eso sí, algún día volveré para dar guerra ;D
“Me encantarían las mañanas si empezaran más tarde.”
Garfield.
Durante mucho tiempo la humanidad se ha hecho la siguiente pregunta: ¿qué fue antes el huevo o la gallina?
Durante años el sector científico no se ha decantado claramente por una de las dos respuestas, de hecho hasta se ha llegado a hablar de generación simultánea (algo bastante absurdo desde mi punto de vista). En cualquier caso, es cierto que en los últimos tiempos gran parte del sector, incluidos científicos de renombre, se estaban decantando por el huevo.
Yo, particularmente, soy pro-gallina (no, no me estoy insultando) y me alegra haber visto hoy esta noticia. Resulta que unos científicos británicos han demostrado que fue antes la gallina. Han encontrado en la composición de los huevos de gallina una proteína llamada ovocledidina (OC-17) que actúa como catalizador para aumentar la velocidad de desarrollo de la cáscara. Dicha proteína sólo se encuentra, lógicamente, en las gallinas, por lo que sin la colaboración de estos animales no se puede generar un huevo de susodicho. El artículo ha sido publicado en el diario CBS News y para vuestra comodidad lo he traducido y os lo dejo publicado aquí:
Científicos británicos declaran haber resuelto uno de los grandes misterios de la vida, el universo y todo lo que hay en él: La gallina fue antes que el huevo, dicen, y no tienen pelos en la lengua.
“Por mucho tiempo se ha sospechado que el huevo vino antes, pero ahora tenemos pruebas científicas que muestran que de hecho la gallina fue antes,” Dr Colin Freeman de la Universidad de Sheffield, en un reportaje en “Metro“.
Investigadores de Escocia e Inglaterra usaron un superordenador llamado HECToR para ver a tal detalle un cascarón de huevo que fueron capaces de determinar el rol vital de una proteina usada para iniciar la formación del huevo. Esa proteina sólo se encuentra, no te lo pierdas… dentro de una gallina.
Freeman, quien trabajó en HECToR con contrapartes en la Universidad Warwick de Edinburgo, dijo que la proteína había sido identificada antes por científicos y se sabía que estaba vinculada a la formación del huevo, “pero examinándola de cerca hemos sido capaces de ver cómo controla el proceso,” añadió, describiéndolo como un catalizador.
El profesor John Harding, quien también tomó parte en la investigación, dijo a “Metro” que el descubrimiento puede tener otras aplicaciones. “Entender cómo las gallinas hacen cascarones es fascinante de por sí, pero también nos da pistas dirigidas al diseño de nuevos materiales.” dijo.
Lo cual es bueno, porque a pesar del trabajo duro de HECToR y la “prueba científica” que dio, el estudio no ofrece explicación de cómo la gallina llegó en primer lugar. Si no es desde un huevo, tal vez simplemente vino cruzando la carretera.
Foto realizada por Stéphane Guisard el 11 de Julio de 2010 en la Isla de Pascua durante el eclipse total de sol.
Estuve buscando el extracto de la película (Watchmen), pero como no lo encontré, dejo el diálogo extraido del comic.
Antes pongo en situación. El Doctor Mahnattan era un científico que debido a un experimento de física nuclear se desintegró completamente. En vez de morir adquirió el poder de comprender a la perfección los átomos, a tal punto de poder reconstruir su cuerpo y hacer lo que le de la gana con el mundo de su alrededor. Se transformó en un ser azul, frío y que aparentemente estaba por encima de todo conocimiento debido a su clarividencia científica.
Por provocar cáncer a algunos de sus colaboradores y por su cada vez menor capacidad de relacionarse con seres humanos convencionales (especialmente con Laurie, una de las heroínas del comic), decidió exiliarse a Marte (es una de las ventajas de poder teletransportarse). Laurie acaba acudiendo a Marte para intentar convencer al Doctor Manhattan para que vuelva a La Tierra y salve a la humanidad de la enésima amenaza a la que se ve sometida. Pero todo esto pasa a un segundo plano, lo realmente interesante es este extracto del diálogo entre ellos:
Dr. Manhattan: No creo que tu vida sea insignificante.
Laurie: Oh, no, obviamente eso es lo que dirás porque tú no crees en todas las estupideces que yo creo y… uh …¿de verdad?
Dr. Manhattan: No.
Laurie: Pero hace un momento decías que la vida no tiene sentido. ¿Por qué…?
Dr. Manhattan: He cambiado de opinión.
Laurie: ¿Por qué?
Dr. Manhattan: Los milagros termodinámicos. Acontecimientos tan improbables que son efectivamente imposibles, como que el oxígeno se convierta en oro. Deseo contemplar algo así. Pero en el apareamiento humano, mil millones de espermatozoides buscan un solo huevo. Multiplica eso por las poquísimas posibilidades de sobrevivir que tenían vuestros ancestros, de engendrar a un hijo en concreto… esa hija concreta… hasta que tu madre ama a un hombre a quien tiene todos los motivos para odiar, y de esa unión, de los miles de millones de niños que compiten por ser fertilizados, naces tú, sólo tú. Destilar algo tan específico entre ese caos de improbabilidad es como convertir el aire en oro. Esa es la cúspide de la improbabilidad. El milagro termodinámico.
Laurie: Pero y si mi nacimiento es un milagro termodinámico… ¿Podrías decir lo mismo de cualquier persona?
Dr. Manhattan: Sí. De todo el mundo. Pero el mundo está tan lleno de gente. Tan lleno de estos milagros, que se vuelven habituales y los olvidamos…Yo lo olvido. Miramos tan a menudo al mundo, que se vuelve monótono a nuestra vista. Pero visto desde otra perspectiva, como si fuera nuevo, vuelve a ser asombroso. Vamos sécate esas lagrimas porque eres vida, más rara que un quark y más improbable que los sueños de Heisenberg; el barro en el que las fuerzas que dan forma a las cosas deja su huella de forma más clara. Sécate las lágrimas y vámonos a casa.
“La vida de cada hombre es un cuento de hadas escrita por la mano de Dios.”
Hans Christian Andersen.
Por si alguien no se ha enterado, España es campeona del mundo. Y es cierto que todos seguimos teniendo los mismos problemas, las mismas preocupaciones, los que pueden siguen teniendo sus mismas hipotecas y la mayoría seguimos pasando el mismo calor. Es cierto que pasadas las celebraciones llegará el bajón cuando nos demos cuenta que nos hemos quedado huérfanos de fútbol hasta dentro de mes y medio. Sé que no deja de ser un deporte y hay miles de cosas más importantes en la vida (de hecho esto no lo es).
Pero durante los últimos 28 días España ha sonreído, un país entero se ha unido, han desaparecido los prejuicios entorno a los patriotismos y nadie se ha sentido avergonzado de mostrar una bandera de su país. Es triste que lo haya conseguido un deporte pero ha sido un hecho. El fútbol habitualmente se asocia a vandalismos, a cuatro energúmenos que buscan pelea, pero esta vez no ha sido así, no ha habido ningún incidente violento a destacar. Además nuestra selección ha sido ejemplar en el juego limpio, recibiendo patadas hasta en el carné de identidad y sin rechistar. Por una vez han ganado los buenos. Y es que además, ya casi se me olvidaba,
Como es posible que en plena era digital, tras años de avance tecnológico en el campo audiovisual, con señales digitales de alta definición, con complejos aparatos capaces de reproducir cualquier tipo de codec en cualquiera de los formatos físicos existentes, con todas esas cosas que ni nos imaginábamos hace unos años, como es posible que aún hoy no tengamos plena seguridad de algo tan simple y que nunca sufrimos con los antiguos VHS: Que el audio y el video se reproduzcan sincronizadamente.
He dicho.
Creo que nunca había escrito una frase tan larga…
Quien no recuerda ese mítico juego y esa época en la que a los juegos de disparos en primera persona se les llamaba “tipo Doom”. Miles de años después se ha descubierto en el juego un arma secreta mucho más poderosa que cualquier otra: la vuvuzela.
Sí, es la primera fase del juego, yo la habré jugado unas 400 millones de veces sin exagerar.
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